El futuro es la hibridación

Artículo publicado en el Monográfico del Centro de Estudios Jordi Pujol "Formació, mercat de treball i empresa", 19 de septiembre de 2013

 

El debate entre mercado de trabajo, empresa y formación es recurrente. Hoy en día toma una importancia capital, en un momento de cambios profundos en la sociedad y en la economía. La crisis económica y financiera, el desempleo en todas las edades pero de manera descarnada entre los jóvenes, el debate sobre la calificación profesional y las necesidades de las empresas y las organizaciones de todo tipo, los modelos empresariales y el capital humano, la globalización de la economía, la sobre cualificación: todas son cuestiones muy relevantes para la organización social y económica.

 

Sobre lo que ya no tenemos ninguna duda es en el hecho de que viejos paradigmas que han estado vigentes durante décadas se van fundiendo en los últimos años. La antigua diferenciación clara y nítida entre la etapa formativa de las personas y su posterior etapa profesional se ha derrumbado completamente. Irrumpe con fuerza el concepto de la formación a lo largo de la vida, que conlleva un estado permanente de formación y reciclaje de todos nosotros, en una economía y una sociedad mucho más cambiantes y dinámicas. Por otra parte, la concepción clásica de una formación para una profesión (o incluso para un puesto de trabajo) también se agrieta en muchos ámbitos. La economía y el mundo del trabajo generan cada vez más nuevas necesidades y nuevos perfiles profesionales, que a menudo no podemos encuadrar en las clásicas profesiones de la era industrial y post-industrial. Cada día más se requieren perfiles polivalentes, con mayor capacidad de adaptación, donde varios campos del saber se entrecruzan y mezclan, donde las certezas del ayer se convierten en factores más provisionales y caducos en el hoy. La creciente interrelación entre diversas profesiones y saberes tradicionales rompe viejos esquemas de una sociedad y de una economía antiguamente más previsibles.

 

En este contexto, el paradigma que emerge con fuerza es el de la hibridación. En ecología, la hibridación es el proceso de mezclar diferentes especies o variedades de organismos para crear un híbrido. En nuestro caso, la formación, el mercado de trabajo y la empresa crean cada vez más soluciones híbridas a nuevas realidades sociales y económicas. Y lo hace a menudo adquiriendo vez competencias profesionales además de conocimientos. Por ejemplo, la hibridación entre la formación presencial y la formación abierta o virtual. Se impone cada vez más la complementariedad entre la formación abierta y la clásica docencia presencial: es una buena muestra el fenómeno reciente de los Massive Open Online Courses (MOOC). Los recursos formativos en abierto inundan la red y abren nuevas perspectivas, que habrá que combinar con la formación reglada y que otorga unas competencias profesionales y un título académico. Asimismo, en estrecha relación con este hecho, vemos que la formación se encuentra en todas partes y no sólo en el aula clásica: el aprendizaje y la formación están en el aula, en la facultad, en el laboratorio, pero también en el puesto de trabajo, en la empresa, en la red, en la ciudad. Como muy bien afirma el filósofo Daniel Innerarity en el libro La democracia del conocimiento, la nueva sociedad del conocimiento se define por la institucionalización de mecanismos reflexivos en todos los ámbitos funcionales específicos, que se convierten en instrumentos de aprendizaje de la sociedad. En este contexto, instituciones como la universidad, e incrementar su importancia en la sociedad del conocimiento, han perdido su posición de monopolio como institución central en el que se refiere a la producción de saber, y compiten con ella otras instituciones que producen conocimiento y que se caracterizan por una relación más inmediata con la praxis.

 

Otra fórmula de hibridación la tenemos entre la formación reglada o formal y la formación no reglada o basada en el aprendizaje no formal. En este contexto, ya se están llevando a cabo en varios países procesos de acreditación y de reconocimiento de la formación adquirida en ámbitos no formales, ya sea reconociendo el aprendizaje adquirido en el lugar de trabajo o en formaciones no regladas.

 

En esta línea, cabe destacar también la hibridación creciente en favor de una formación cada vez más internacionalizada. Si hasta hace muy pocos años los procesos de formación tenían fronteras nacionales, hoy en día la formación de muchas personas y de muchos profesionales se convierte en internacional: másters en otros países, doctorados internacionales, pero también formaciónin company en empresas multinacionales, formación abierta en la red, equipos de mejora o de innovación en empresas de diversos países, etc.

 

El último fenómeno de hibridación, probablemente el más relevante en cuanto a la interrelación entre mercado de trabajo, empresa y empleo, es el de la formación dual o en alternancia. Se trata de favorecer procesos de formación estrechamente ligados a su aplicabilidad ya la realidad de las empresas y de las organizaciones de todo tipo. El caso de Alemania en esta tradición dual es paradigmático. Las empresas forman jóvenes adaptados a sus necesidades y éstos adquieren experiencia y consiguen un primer empleo hacia los 20 o 21 años. En Alemania, más del 55% de los jóvenes opta por la formación profesional, y cuenta con un alto prestigio social y en el mundo del trabajo. En la formación dual alemana, los jóvenes dedican la mitad del tiempo o más a realizar prácticas remuneradas y con cotización en la Seguridad Social. Se estima que cerca del 80% de los jóvenes son contratados por la empresa que les ha acogido al finalizar el programa. Se trata de una responsabilidad compartida entre los sectores público y privado, con una formación basada principalmente en los requisitos prácticos de las empresas. Los beneficios, según la agrupación de las cámaras de comercio de Alemania, son evidentes. Para las empresas es un programa positivo porque influyen en el contenido de la formación profesional, disminuyen los costes de reclutamiento y selección y aseguran el relevo generacional de empleados cualificados. Para los jóvenes empleados, porque obtienen una formación relevante para el mercado de trabajo, adquieren habilidades sociales y tienen una doble motivación (económica y formativa) . Finalmente, para los gobiernos, la contribución privada alivia los presupuestos públicos y sobre todo ayuda a consolidar una tasa de paro juvenil baja. En Cataluña se ha puesto en marcha también la formación dual en el último curso, y en este sentido debemos espolear a todos los agentes -empresas, centros educativos y administración- para hacer crecer y consolidar la iniciativa. También recientemente se ha puesto en marcha en nuestro país otra iniciativa muy necesaria, en este caso en el ámbito de la relación universidad-empresa. Se trata de los doctorados industriales, donde empresa y universidad comparten un proyecto de investigación y forman conjuntamente un doctor que habitualmente termina desarrollando su labor profesional en la empresa y por tanto activa procesos de I + D y de innovación y competitividad en el empresa. Tenemos una buena tradición en países como Dinamarca, Francia o el Reino Unido. La hibridación se impone como paradigma de futuro.

 

 

 

The future is hybridization
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