El País Vasco, un buen referente

Artículo publicado el 11 de marzo de 2015 en La Vanguardia


En el ámbito de las políticas públicas, a menudo nos es útil buscar referentes extranjeros- Yo mismo, en estas páginas, he usado referentes que pueden ser adecuados como casos ejemplares: Dinamarca y Finlandia en materia social y educativa, los Países Bajos, con un sistema universitario cohesionado y potente, o California, con un sistema de investigación e innovación de primera división internacional. Es cierto que en ocasiones nos puede parecer más atractivo buscar las buenas prácticas en otros contextos alejados del nuestro. Las modas o los tópicos presentes en los medios juegan un papel destacado. También es verdad que algunos referentes han sido debidamente analizados, y por tanto se dispone de datos y estudios empíricos que nos facilitan su análisis.

 

El hecho es que muy cerca también podemos disponer de buenos ejemplos que nos sirvan como referentes. Un caso paradigmático es el del País Vasco. Tan cercano y a menudo poco conocido. Observamos tan solo algunos datos relevantes. La inversión en I+D en Euskadi es la más alta de toda España (2.09% del PIB, frente al 1.50% de Cataluña y el 1.24% de media española). La tasa de abandono escolar es la más baja de todo el Estado: tan solo el 9.4%, mientras en Cataluña es del 22.2% y en el conjunto de España de un 21.9%. La tasa de paro es prácticamente la más baja: un 16,6% en Euskadi, por un 19,9% en Cataluña y una media española del 23,7%.

 

Sin poder entrar aquí en detalles, es evidente que algunas cosas se están haciendo bien desde los poderes públicos vascos. Destaco aquí solamente dos factores: un sistema de financiación (el concierto económico vasco) que facilita las inversiones adecuadas en el propio territorio, más teniendo en cuenta que esta financiación ha tenido ya un largo recorrido, más de treinta años, desde la aprobación del Estatuto vasco. Las inversiones a largo plazo y con recursos suficientes demuestran con contundencia buenos resultados. Pero también unas políticas públicas bien orientadas y constantes en las últimas décadas: una apuesta clara por la industria y la ocupación, un soporte permanente a la innovación y al tejido empresarial, y un acuerdo social para una educación de calidad. Recursos públicos suficientes  y políticas bien orientadas y estables a largo plazo: tan claro y tan cercano.